Enfoque TIC-no-TIC

El enfoque TIC-no-TIC surge como resultado de la investigación que he llevado a cabo durante mis estudios de doctorado.

Esta investigación me ha permitido llegar a la conclusión de que:


Ni realizar actividades con TIC supone un éxito seguro, ni realizar actividades que no requieran del uso de tecnologías supone ser un maestro/a obsoleto/a. Lo realmente importante en los procesos de enseñanza-aprendizaje son otros aspectos que van más allá del uso o no uso de TIC.


De hecho, lo mejor es utilizar el sentido común y buscar una línea donde cada uno, como docente, se encuentre cómodo.

Todos sabemos que las tecnologías ofrecen múltiples beneficios al sistema educativo en tanto y cuanto ofrecen múltiples usos y funcionalidades, tales como:

Uso del correo (educarex) para enviar y recibir correos de los alumnos

Uso de la pizarra digital

Lectura de libros digitales

Visualización de libros digitales

Visualización de vídeos explicativos

Escucha de audios o podcast

Uso de aplicaciones de Google (meet, Janboard...)

Uso de programas (pasar de pdf a jpg, canva...)

 Búsqueda de información

Acceso a millones de recursos

Preparación y realización de presentaciones

Escritura de documentos

Creación de infografías

Juegos online

Creación de trabajos en común (Google Drive)

...

Pero el simple uso de todos o cualquiera de estos recursos que he nombrado no suponen un éxito en el aprendizaje. 

Para tener éxito en el proceso de enseñanza-aprendizaje son necesarias una serie de condiciones independientes al uso o no de TIC:

Creer en nuestro trabajo

Confiar en que vamos a tener éxito en nuestros propósitos de enseñanza

Presentar la actividad despertando el interés en los alumnos

Hacer ver a los alumnos la funcionalidad de ese aprendizaje

Organizar la actividad al milímetro

Adaptar todo el proceso educativo a cada alumno (para ello se pueden tener en cuenta los principios del DUA)



Como he mencionado anteriormente, la tecnología ofrece múltiples usos y funcionalidades al sistema educativo que favorecen enormemente los procesos educativos, pero debemos utilizarla con moderación. Si bien es cierto que hoy en día existe un bombardeo tecnológico, no debemos olvidar sus riesgos.

Hemos de tener presente que la gran mayoría de alumnos tienen acceso a las tecnologías en sus casas. Desde lo más común que es el teléfono móvil de los padres o, incluso, el suyo propio hasta el uso del ordenador, tableta o de videojuegos. De hecho, cada vez son más los padres que se preocupan por el tiempo que pasan sus hijos/as frente a una pantalla, olvidándose de juegos tan simples como correr tras una pelota, jugar al escondite, montar en bicicleta o ir al parque, etc.

El uso masivo de tecnología entre los estudiantes tiende a aislar a los alumnos. Así, ya no es necesario quedar en la biblioteca para buscar información en el ordenador para realizar un trabajo, cada uno puede buscar en su casa una parte y juntarla en un solo documento mediante Google Drive. Ya no es necesario acudir a la biblioteca, donde siempre nos encontramos con gente, para acceder a un libro porque ahora podemos descargar libros desde casa. Ya no es necesario ir al parque con los amigos para entretenerse, ahora pueden jugar juntos a través de videojuegos, aplicaciones móviles, etc.

Por otra parte, vivimos en una sociedad digital que demanda a personas competentes en materia tecnológica. Esto quiere decir que se debe fomentar en los alumnos el desarrollo de competencias digitales para que puedan desenvolverse adecuadamente en la sociedad actual, así como tener las competencias necesarias para acceder a puestos de trabajo y desenvolver cualquier actividad.

Teniendo en cuenta esto, si en un extremo tenemos el uso de TIC y en otro el NO uso de TIC, la mejor posición es aquella que se encuentra a medio camino entre ambos extremos. Por lo tanto, complementar una opción con la otra puede resultar de gran ayuda.

No es necesario obsesionarse con el uso de las tecnologías y trabajarlas en el aula de forma inconexa pues, aunque -como ya he mencionado- son muchos los beneficios que aporta al sistema educativo, un exceso de las mismas puede generar un efecto no deseado. Asimismo, hoy en día sería impensable no utilizar tecnologías ya que, sin darnos cuentas, estamos accediendo a ellas continuamente.


En relación con lo señalado anteriormente, el enfoque TIC-no-TIC es aquel que pretende complementar el uso y no uso de tecnologías en el aula para favorecer el aprendizaje de los alumnos y el desarrollo de competencias personales (aquellas competencias no tecnológicas que toda persona posee para el desempeño de su vida diaria) y competencias digitales (aquellas competencias relacionadas con el uso de tecnologías). Para ello, a la hora de planificar una sesión o actividad, es necesario pararse a pensar en cómo organizarla, cómo presentarla a los alumnos para desencadenar ese efecto motivante y cómo compaginar el uso y no uso de tecnologías para que se complementen entre sí y fomenten el aprendizaje por parte de los alumnos, así como el desarrollo de sus competencias personales y digitales.


Algunos recursos del enfoque TIC-no-TIC 


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